jueves, 9 de febrero de 2012

La terapia génica es segura y eficaz a medio plazo contra un tipo raro de ceguera congénita

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Un paciente sorteando obstáculos. | Science
  • Reconocen que sus vidas han cambiado. Los tres pacientes sometidos a una segunda fase de terapia génica para recuperar su vista están felices y dispuestos de nuevo a ponerse en manos de sus médicos. No es para menos. Hace unos cuatro años, estas personas no podían ver debido a un tipo de ceguera rara que padecían desde su infancia. Ahora, después de haber recibido por segunda vez este tratamiento, son capaces dereconocer las caras de otras personas y de ir solas a comprar. Para los investigadores, este segundo paso médico es todo un logro y una prueba de que esta terapia es segura y eficaz a medio plazo.
Una de las pacientes tratadas, dando un paseo por el parque. | Univ. Pensilvania
Una de las pacientes tratadas, dando un paseo por el parque. | Univ. Pensilvania
La ceguera tratada, denominada amaurosis congénita de Leber, es una alteración hereditaria caracterizada por un deterioro de la retina y la función visual durante la infancia o la pubertad originado por una pérdida de las células retinianas. Se conocen 15 tipos de mutaciones genéticas que la producen aunque, la más frecuente, se da en el gen RPE65.
Hace cuatro años, se realizó un estudio para conocer la eficacia de la terapia génica en 12 pacientes (incluidos niños de ocho a 11 años) con una mutación en el gen citado. Lo que se hizo entonces fue inyectarles en uno de sus ojos, el más afectado por la enfermedad, un virus adenoasociado que era capaz de 'transportar' a las células sanas de la retina la forma correcta de ese gen y evitar así su deterioro. A los 12 meses se comprobó que la terapia era segura y que la sensibilidad a la luz había mejorado en todos ellos. Además, seis pacientes mostraron un efecto mayor al lograr una gran mejoría de su agudeza visual, lo que les permitió desaplazarse sin dificultad en una habitación en penumbra llena de obstáculos.
[foto de la noticia]
Lo que ha hecho ahora el mismo grupo de médicos del Hospital Pediátrico de Filadelfia y de la Universidad de Pensilvania (EEUU) es probar en tres de estos pacientes (todos ellos adultos) una segunda inyección en el otro ojo. Los resultados del estudio, cuyos datos publica la revista 'Science Translational Medicine', han sido muy positivos logrando una mejora en la agudeza visual al mes de haber recibido la terapia.
"Nuestra mayor preocupación era una posible respuesta dañina del sistema inmunológico que podría haber impedido cualquier beneficio en el segundo ojo e incluso, y lo más preocupante, eliminar la visión que habían ganado con la inyección inicial. Pero esto no ha ocurrido.Hemos dado un gran paso y gran parte del mérito es del cirujano de este estudio, el doctor Albert Maguire, y también para los pacientes, por asumir este riesgo. Son ellos los verdaderos pioneros", explica a ELMUNDO.es, Jean Bennett, especialista en Oftalmología Molecular del Instituto.

Cómo responde el cerebro

Además del empleo de la terapia génica, se utilizó una prueba de resonancia magnética funcional para valorar la visión de los pacientes antes y después del tratamiento y conocer las áreas del cerebro que se activaban tras un estímulo luminoso. "Hemos sido capaces de delinear los patrones espacio-temporales de la mejoría al mirar cómo el cerebro comienza a 'ver' utilizando nuevamente el ojo tratado. Es la primera vez que ha sido descrito en humanos", señala Bennett.
Como aclara la doctora Manzar Ashtari, la radióloga que ha dirigido las pruebas de imagen, "estas imágenes nos ofrecen datos sobre la mejora visual. Por lo que en el futuro, planeamos su empleo para conseguir más información sobre cada paciente y la distribución de la degeneración retiniana en su ojo. Estos datos nos ofrecen una información de gran valor para identificar la región de la retina que alberga más cantidad de células viables".
Porque la terapia génica debe ser dirigida a la zona del ojo donde todavía hay células retinianas sanas. En este estudio se comprobó que los mejores resultados se produjeron en los dos pacientes más jóvenes, de 29 y 27 años, en comparación con el otro de 46 años y que llevaba más de 40 años con la enfermedad y, por tanto, con un deterioro mayor de su retina. De hecho, tal y como avanza la doctora Bennet, estos pacientes "se preguntan si podrían tratarse otras áreas de sus retinas que no fueron expuestas al virus".
Además, el estudio ha mostrado un resultado inesperado que ha sido una mejoría de la visión en el primer ojo tratado. "Esto ha sido una sorpresa y sugiere que hay un cierto tipo de plasticidad en las neuronas del cerebro y/o que hay ciertos aspectos de la visión que han mejorado con la terapia génica que permite que ambos ojos actúen de forma coordinada, por ejemplo en la percepción de la profundidad", explica Bennett.

En otros pacientes y ¿en otras enfermedades?

El siguiente paso ya está en marcha y es inyectar por segunda vez al resto de pacientes que participaron en el primer estudio. Lo que no se conoce todavía es la duración del efecto del tratamiento. "No lo sabemos pero esperamos que dure al menos décadas o incluso toda la vida. Sabemos que el beneficio se ha prolongado mucho tiempo en nuestros animales de estudio, al menos 12 años en uno de nuestros perros", aclara la oftalmóloga.
Para Cristina Fillat, jefe del Grupo de Terapia Génica del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) del Hospital Clínic de Barcelona, este trabajo "se trata de un paso importante para las enfermedades del ojo. Aunque aquí demuestran la eficacia en un trastorno muy concreto, podría ser útil para muchas otras distrofias retinianas".
No obstante, esta especialista apunta a que esta readministración de la terapia pueda ser útil sólo para tratar enfermedades de la visión. "El ojo es una zona inmunoprivilegiada porque ahí el sistema inmune anda despistado y no reacciona de la misma forma que en otra parte del organismo. Quizás esta readministración del virus no sea viable en otra zona del cuerpo donde el sistema inmune pueda actuar ante algo extraño [como es el virus]", apunta Fillat.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Twitter, tan adictivo como los cigarrillos

El logotipo de Twitter a la entrada de la sede de la compañía, en San Francisco. | Afp
El logotipo de Twitter a la entrada de la sede de la compañía, en San Francisco. | Afp

Revisar los mensajes del Twitter o de Facebook y responder a un e-mail podría causar más adicción que el alcohol o el tabaco. Según un grupo de expertos estadounidenses, es más difícil resistirse a ver las actualizaciones de estas páginas que decir no a una bebida o a un cigarrillo. Así lo afirman en un artículo que será publicado en la revista'Psychological Science'.
Gracias a las nuevas tecnologías (móviles, tabletas...), resulta muy sencillo poder conectarse en cualquier momento a las redes sociales y al correo electrónico. Además, como no son consideradas acciones peligrosas ni tampoco entrañan un coste elevado (no se multiplica por el número de veces que se responde o se consulta), nadie siente la necesidad de tener que reprimir su curiosidad para ver qué nuevos mensajes ha recibido.
Así, entrar en el perfil de Facebook para comprobar si alguien ha comentado un estado o comprobar las menciones en Twitter o los 'tuits' de los seguidores, se convierten en actividades diarias tan comunescomo dormir o comer. De ahí que algunos de esos usuarios tengan adicción a las redes sociales, incluso mayor que la que podría causar el tabaco o el alcohol, según un estudio realizado en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago (EEUU) y que recogen algunos diarios británico como 'The Guardian' y 'The Telegraph'.
Los autores de dicho trabajo realizaron 205 encuestas sobre los deseos diarios de los usuarios (entre 18 y 85 años) y concluyeron que dormir y mantener relaciones sexuales son los dos anhelos más fuertes. Sin embargo, acceder a la redes sociales se posicionaba como el deseo más difícil de resistir y más fácil de satisfacer. El alcohol y el tabaco se encontraban en niveles más bajos, a pesar de generar adicción.
Resulta tan fácil 'echar un ojo' al correo o a Facebook a través del móvil que no es de extrañar que a veces la gente esté más atenta a sus relaciones digitales que a la conversación que en ese momento se supone que está manteniendo con otras personas físicamente. ¿Cómo controlar estas situaciones? Según Wilhelm Hofmann, principal autor del estudio, "la única manera es resistir a la tentación. Así se fortalece la fuerza de voluntad y cada día se tienen menos ganas de 'caer en la tentación'".

martes, 7 de febrero de 2012

Los genes de la primera calada

TABAQUISMO | Investigación española
Iñaki Andrés
Iñaki Andrés
'Será una cuestión de genes'. Era una de la hipótesis que podía explicar la razón por la que después de dar las primeras caladas a un cigarrillo, algunos se quedaran con ganas de más y otros se quedaran impasibles. Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores españoles confirma la influencia de la genética no sólo en el hábito de fumar sino en la cantidad de cigarrillos que se consumen.
Aunque en esta adicción intervienen múltiples factores, como los psicosociales, dado que el papel de la genética influye en un 50%, los autores de este trabajo, de la Universidad Europea de Madrid, han analizado 17 variantes genéticas implicadas en este hábito y han identificado una serie de genes que contribuyen al mayor consumo de tabaco.
Según relatan en el artículo publicado en la revista 'PLoS One', las diferencias heredadas en las enzimas metabólicas (dependientes de dos mutaciones en el gen CYP2A6) repercuten en el comportamiento adictivo del fumador. En función de esto, podrán eliminar la nicotina más rápida o más lentamente. Así, en el primer cigarrillo, algunos experimentarán sensaciones placenteras y otros (los que eliminan la nicotina lentamente) tendrán sensaciones más negativas, como los mareos. "Los que metabolizan rápidamente la nicotina son los que tienen mayor riesgo de ser fumadores y mayor grado de adicción", concluye el principal investigador, Féliz Gómez-Gallego.
Cuando las enzimas metabolizadoras funcionan lentamente, la persona está más protegida frente al hábito del tabaco, "los síntomas desagradables le hacen desistir". Sin embargo, argumenta Gómez-Gallego, "si vencen esta primera resistencia (por cuestiones sociales o psicológicas), tienen más probabilidades de convertirse en grandes consumidores de cigarrillos. Desarrollan un nivel de tolerancia que hará que cada vez necesiten más nicotina para percibir los mismos efectos". En esta línea, los resultados del estudio ponen de manifiesto que estos individuos presentan un consumo de tabaco un 30% más elevado (medido en paquetes por año) respecto a los individuos que no portan mutaciones del gen CYP2A6 (responsable de que las enzimas metabolizadoras eliminen más rápida o más lentamente la nicotina).
El artículo de 'PLoS One' también señala otra mutación (en el gen DRD2) que influye en el comportamiento del fumador. Como explica el principal autor de la investigación, "cuando una persona fuma, parte de la nicotina se degrada y el resto pasa a la sangre y actúa sobre los receptores neuronales. En cuestión de segundos, se pone en marcha un mecanismo de liberación de neurotransmisores (dopamina, serotonina) que causará los efectos típicos del tabaco, como la disminución del estrés o el aumento de la concentración".
Quienes presentan la mutación en el gen DRD2, según el estudio, tienen menos receptores neuronales y, por lo tanto, la dopamina ejerce un efecto menor, ya que tiene menos receptores sobre los que actuar. De alguna manera, esta variante genética supone un papel protector en la primera calada. Sin embargo, "si la persona continúa fumando, tendrá más probabilidades de convertirse en un fumador habitual".
"Este hecho, junto con un metabolismo lento de nicotina podría ser elresponsable de que un individuo no continúe fumando una vez haya probado el tabaco por primera vez", indica el profesor Gómez-Gallego.
Dichos hallazgos, recalcan los autores, podrían servir como base para diseñar un tratamiento más personalizado para dejar el tabaco. En la actualidad, asegura Félix Gómez-Gallego, "el médico puede indicar sustitutivos de la nicotina (chicles, parches) o bupropion y la elección depende de las preferencias del paciente y del 'pacto' al que llegue con su médico. No existe un protocolo establecido". Quizás, "con el estudio de estos marcadores genéticos se pueda optar por una u otra terapia en función de cuál vaya a tener más éxito".
Según la literatura científica, se estima que los tratamientos actuales tienen éxito en un 15%-30% de los fumadores que quieren dejarlo. Posiblemente, confían los autores de este estudio, el porcentaje mejoresi se consigue averiguar qué tratamiento consigue mejores resultados en según qué pacientes, teniendo en cuenta su perfil genético. Una vía nueva propuesta para intentar tratar la principal causa prevenible de muerte a nivel mundial. La tasa de mortalidad de los fumadores triplica a de los no fumadores y entre el 30% y el 35& de ellos muere antes de cumplir los 65 años.

Una araña atrapada en ámbar de hace 100 millones de años

Araña de hace 100 millones hallada en Teruel. | Fundación Dinópolis
Araña de hace 100 millones hallada en Teruel. | Fundación Dinópolis

Una araña encontrada en ámbar en el yacimiento turolense de San Just en 2007 tiene una antigüedad de 100 millones de años, según ha confirmado un estudio desarrollado por investigadores de varios países, gracias al empleo de técnicas novedosas.
El ejemplar ha podido ser descrito después de utilizar una técnica basada en la "luz sincrotrón", en la European Synchrotron Radiation Facility (ESRF) en Grenoble (Francia), han explicado fuentes de la Universidad de Barcelona (UB).
Los resultados muestran que esta araña y otras dos localizadas en los yacimientos de El Soplao (Cantabria) y Peñacerrada I (Burgos) -todas ellas halladas hace varios años- son los miembros más antiguos que existen a día de hoy de la familia Oonopidae y pertenecen al género 'Orchestina'.
Estas tres arañas fosilizadas en ámbar son descritas en un artículo publicado recientemente en la revista científica 'Palaeontology', y de ellas sólo la encontrada en El Soplao puede considerarse como una "nueva especie", ya que es un macho y "en esta familia de arañas son los órganos copuladores de los machos los que permiten distinguir unas especies de otras", han agregado las mismas fuentes.
No obstante, el ejemplar hallado en el yacimiento turolense, ubicado en la localidad de Utrillas, también presenta características muy singulares, como el cuerpo en forma de sombrero capuchino, seis ojos en forma de 'U', un tamaño muy pequeño, de solo un centímetro, y unas patas traseras "adaptadas al salto".
Reconstrucción en 3D de la araña descubierta. | Fundación Dinópolis
Reconstrucción en 3D de la araña descubierta. | Fundación Dinópolis
Son las arañas más antiguas descritas a día de hoy, y esto ofrece a los investigadores "información muy valiosa" y una instantánea del pasado, han asegurado las mismas fuentes, quienes han valorado que el ámbar en España es el segundo más antiguo del mundo, solo por detrás del de El Líbano.
Actualmente, las arañas de esta familia son pequeñas merodeadoras de distribución geográfica mundial, que viven en multitud de hábitats, como por ejemplo entre la maleza o la corteza de los árboles, y bajo piedras u hojarasca.
La técnica utilizada se basa en tomografías, es decir, procesado de imágenes por secciones obtenidas mediante radiación sincrotrón, y permiten la obtención de un modelo tridimensional de alta resolucióndel insecto fosilizado que se está estudiando.
Al final del proceso de reconstrucción, es posible orientar este modelo a voluntad para observar los caracteres de interés en el ejemplar e incluso realizar disecciones virtuales del mismo para acceder a información que, de otro modo, permanecería oculta en el interior.
Además, la técnica resulta vital para el estudio de insectos hallados en ámbar opaco, en los que los métodos ópticos convencionales (microscopía) no tienen utilidad.
Los autores de este trabajo de investigación son científicos pertenecientes a la Universidad de Kansas (Estados Unidos), la Universidad de Barcelona (UB) y la ESRF (Francia), y todos ellos sonmiembros del equipo Ambares, formando parte de un proyecto que estudia el ámbar del Cretácico de España.

sábado, 4 de febrero de 2012

24 preguntas 'olvidadas' sobre el cáncer

INICIATIVA | Prevención
Célula de un tumor epitelial de pulmón. | Dennis Kunkel
Célula de un tumor epitelial de pulmón. | Dennis Kunkel
  • En una ocasión le preguntaron al médico y escritor Siddhartha Mukherjee, autor del celebrado libro 'El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer', tres consejos para reducir el riesgo de desarrollar tumores. Respondió: "No fumar, no fumar, no fumar". Sin embargo, a pesar de las campañas y medidas que se promueven para evitarlo, un porcentaje significativo de la población fuma. ¿Cómo es posible?
El Instituto Nacional del Cáncer de EEUU (NCI, en sus siglas en inglés) considera prioritario resolver esta pregunta y otras 23 cuestiones "olvidadas" que requieren una respuesta urgente.
Harold Varmus, director del NCI y una figura clave de la investigación oncológica en las últimas cinco décadas, lidera una iniciativa quepromueve una nueva generación de investigaciones en torno a "24 preguntas provocadoras".
Algunas cuestiones: ¿Por qué la obesidad se relaciona con un mayor incremento de cáncer? ¿Por qué cuesta tanto que se eviten factores relacionados directamente con un mayor riesgo de desarrollar tumores? ¿Se puede cuantificar la exposición a factores de riesgo? ¿Cómo identificar los biomarcadores que determinan el éxito de una terapia? El desarrollo de nuevas estrategias de prevención; la construcción de puentes entre la investigación básica y la práctica clínica; la mejora de los tratamientos; la definición de los tumores y los métodos de diagnóstico son los ejes del proyecto.
"Varmus, en su último papel, vuelve a sacudirlo todo", reza un artículo reciente publicado en 'Business Week'. El científico, de 72 años y premio Nobel en 1989 junto a su colega J. Michael Bishop por el descubrimiento de los oncogenes, vuelve a ser el gran agitador de la Oncología.
El proyecto del NCI tiene como objetivo "involucrar a una amplia variedad de científicos en un desafiante ejercicio intelectual", escriben en la última edición de 'Nature' Varmus y Ed Harlow (investigador de la Facultad de Medicina de Harvard y asesor del director del NCI).
La iniciativa se lanza con una financiación mínima para el primer año de 15 millones de dólares (alrededor de 11,3 millones de euros). El proyecto se inspira en otros similares que han establecido retos y plazos concretos para su consecución, como los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas o empresas del mismo tipo impulsadas por la Fundación Gates e instituciones académicas.

Talleres de trabajo

Para elaborar el cuestionario se organizaron talleres de trabajo con científicos, médicos e investigadores. Por ejemplo, un biolólogo evolucionista que participó en las discusiones propuso una de las preguntas, una de las muchas paradojas que con frecuencia surgen en la investigación: la rápida eliminación de las células tumorales con altas dosis de medicamentos se relaciona, en algunos casos, con la posterior aparición de resistencias a la terapia y, por tanto, con el fracaso del tratamiento.
Como el resto de cuestiones, se plantea el problema según un esquema fijo: la descripción y el planteamiento inicial, las posibilidades de encontrar una respuesta y, por último, el impacto que supondría el hallazgo de una solución. El cuestionario se estructura en seis grandes áreas: factores de riesgo, prevención, desarollo tumoral, detección, diagnóstico y tratamiento. La convocatoria para presentar trabajos de investigación está abierta.
"Durante los últimos 18 meses hemos desarollado la iniciativa de Preguntas Provocadoras desde el concepto a una estrategia pragmática para apoyar becas [de investigación]", afirman Varmus y Harlow. "Este abordaje ayuda a definir los límites entre lo conocido y lo desconocido".
El proyecto nace en un momento de recortes. Varmus, que fue director de los Institutos Nacionales de la Salud entre 1993 y 2000, tendrá en el NCI en 2012 un presupuesto de 5.070 millones de dólares (frente a los 5.100 millones de 2010). Pero el científico considera prioritario abordar las 24 preguntas del proyecto y volver a agitar la investigación oncológica.

Detectar la dislexia antes de desarrollarla

Unos niños en clase. | Diego Sinova.
Unos niños en clase. | Diego Sinova.

  • La dislexia podría detectarse incluso antes de que los niños aprendan a leer. Según un equipo de investigadores de EEUU, su actividad cerebral muestra algunas diferencias fáciles de captar por resonancia magnética y así lo confirman en un artículo publicado en
     'Proceedings of the National Academy of Sciences'.
Ya se sospechaba que este tipo de problemas de aprendizaje de la lectura y la escritura "seguramente tienen alteraciones neurobiológicas y funcionales a nivel cerebral (temporal o frontal)", aclara Gustavo Lorenzo, neurólogo infantil del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Los resultados de esta investigación, realizada en el Hospital Infantil de Boston, suponen un nuevo apoyo a esta teoría.
Después de hacer resonancias magnéticas a 36 niños (con una edad media de cinco años) mientras decidían si dos palabras comenzaban con el mismo sonido, los autores de este trabajo observaron que los que tenían historial familiar de dislexia mostraban menos actividad metabólica en algunas zonas cerebrales.
Concretamente, en las uniones entre los lóbulos occipital y temporal y en los lóbulos temporal y parietal. Lo que indica, asegura la principal autora de la investigación, Nora Raschle, es que "la capacidad del cerebro para procesar los sonidos del lenguaje es deficiente, incluso antes de que estos niños aprendan a leer". Por el contrario, quienes presentaban una alta activación en esta región cerebral, tenían mejores habilidades lectoras, como la rima, el conocimiento de las letras y sus sonidos.
Para Raschle, este hallazgo una buena noticia: "La identificación precoz de los niños que probablemente desarrollen dislexia puede ayudar a reducir las consecuencias negativas a las que se enfrentan desde el punto de vista social y psicológico". A lo largo del artículo recuerda que muchos estudios han demostrado que los afectados suelen tener malas experiencias en la escuela, son calificados como perezosos o desmotivados, y su frustración a veces conlleva comportamientos impulsivos y antisociales, además de un mayor riesgo de abandonar el colegio.
Como señala Anna Sans, coordinadora de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje (UTAE) del Servicio de Neurología del Hospital San Joan de Deu (Esplugues de Llobregat, Barcelona), "ya hay estudios que han demostrado que la diferencia existente entre el funcionamiento cerebral del lector normal y el del disléxico se puede 'revertir o paliar' con una reeducación muy temprana".
Una aplicación muy positiva que requiere cierta prudencia. "Es muy difícil determinar con exactitud qué áreas están afectadas. El cerebro es muy complejo", matiza el doctor Lorenzo. Además, agrega, "hay que tener en cuenta que quizás esa reducción de actividad metabólica en determinadas zonas cerebrales no se deba a una posible dislexia sino a que el niño aún no ha desarrollado dicha área (y la puede desarrollar después)". A esas edades, en el transcurso de un año, las diferencias madurativas son importantes y no significan un problema. Para entenderlo mejor, "puedes hablar con dos o tres años, pero se considera normal no hacerlo hasta los cuatro".
En definitiva, "hasta que no llega el momento de poner en práctica la habilidad de la lectura y la comprensión (a los seis años, aproximadamente), no se puede hacer nada. Sólo entonces, se recomienda un apoyo continuo en la etapa escolar de rehabilitación y trabajo específicos para ayudar al afectado", argumenta el neurólogo español. Después, cuando sea adulto, "será consciente de esta dificultad y sabrá que tiene que dedicar más tiempo, atención y esfuerzo, como cuando lees en inglés y no eres bilingüe. Sabes que tienes que ir más despacio".
Se calcula que entre el 5% y el 17% de los pequeños tiene dislexia, es decir, problemas con la lectura, la mala ortografía, dificultad para reconocer palabras con fluidez y para comprender lo que leen. Los que vemos en la consulta de neurología, afirma el doctor Lorenzo, "además de dislexia tienen otros problemas, sobre todo de atención e hiperactividad y por eso les mantenemos en tratamiento farmacológico". Pero la dislexia aislada sólo requiere trabajo, rehabilitación y constancia, "no para curar sino para evolucionar".

genética

http://www.elmundo.es/especiales/2011/01/salud/fantasmas-tanzania/genes.html